
Era demasiado bonito para que durara.
Cuando el jueves pasado me encontré sobre la mesa de mi oficina un cupón para una bebida fría gratis en Starbucks pensé que, en medio de las tragedias mundiales, el mundo siempre nos trae alegrías.
Y me convencía más conforme saboreaba mi “Double chocolate chip” frappuccino. Y más aún, pensando en que me quedaban otros 30 días de cafés gratis, hasta que caducara la promoción el 30 de septiembre. Simplemente era cuestión de reimprimir el cupón a discreción. Y así lo hicimos en mi oficina, con gran regocijo. Print, print, print, print, print… aquello parecía una imprenta clandestina en tiempos de revolución. El cupón se propagó como reguero de pólvora. Hasta los perros iban a reclamar su frappuccino en las interminables filas del Starbucks.
Hoy, Starbucks anunció que suspendía la oferta. Evidentemente se les fue de las manos. A nosotros quizás también se nos fueron los dedos de las manos imprimiendo tantos cupones, que ahora yacen muertos de risa en la papelera de la oficina.
Vales menos que un cupón de Starbucks…
Agosto 31st, 2006 · 2 Comments
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2 comentarios ... hasta ahora ↓
1 Anonymous // Sep 1, 2006 at 21:25
aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah.cojonuda la historia. Es que lo estoy viendo…
2 Anonymous // Sep 15, 2006 at 22:04
ja!! Don Allendegui! caminando por Madrid el otro día, ¿qué descubri en Serrano, considerada la mejor calle del mundo? Un Starbucks! y en seguida esta divertida historia me vino a la mente. Pensé en entrar pero me dije que no se lo merecían… por haber quitado la oferta antes de tiempo. Eso es ilegal.
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