
Me gusta perseguir a los personajes que admiro. En el caso de los que ya han muerto, me conformo con seguir las huellas que dejaron.
Una vez fui tras los pasos de Alfred Hitchock. No de norte a noroeste, como él hubiera preferido, sino de sudeste a oeste. Mi recorrido me llevó a la misión de San Juan Bautista, desde donde Madeleine Elster llevó a Scottie Ferguson hasta el borde de la locura. También pasé por Bahía Bodega, el pueblo donde los pájaros atormentaron a Melanie Daniels, y por el Palacio de la Legión de San Francisco, donde no logré encontrar el retrato de Carlotta Valdés por más que lo busqué.
Conocer esos lugares me ayudó a entender la magia de las películas de Hitchcock, y por qué me cautivan cada vez que las veo, una y mil veces.
Todavía me quedan por conocer muchos sitios de este universo, como el Mount Rushmore, el Royal Albert Hall, Marrakesh o Ambrose Chapel.
Anoche soñé que volvía a Manderley.
Las huellas
Noviembre 3rd, 2006 · 5 Comments
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5 comentarios ... hasta ahora ↓
1 Anonymous // Nov 3, 2006 at 5:51
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2 Anonymous // Nov 4, 2006 at 2:04
Sí, yo también hago eso… por eso me encantó la historia. Cuando alguien me gusta, por su música, por su poesía, por sus películas quiero saberlo todo sobre el… Uno de los momentos más emocionantes fue cuando estuve en Orihuela, su pueblo y el mío. Y estuve en su casa, en su huerto y en su higuera. Ya lo dijo Miguel Hernández: volverás a mi huerto y a mi higuera y por los altos andamios de flores pajareará tu alma colmenera de angelicales ceras y sabores. Volverás al arrullo de las rejas de los enamorados labradores.
3 J. // Nov 4, 2006 at 9:09
Hace poco viajé a Aix-en Provence, la ciudad de Cezzane. Allí estaba el monte Maria Victoria… la sensación mágica del encuentro cara a cara con la leyenda.
Si alguna vez voy a N.Y, ya no sabría, de tantas, qué huellas seguir.
4 Boris // Nov 7, 2006 at 1:58
Sé de lo que estás hablando, papi. Yo, hace unos años, me fui a Washington D.C. y no descansé hasta hallar las escalinatas por las que cae rodando el Padre Karras, en El Exorcista, encontrando la muerte al final, pero salvando a la niña Regan de la posesión de Satanás.
5 Rufus T. Firefly // Nov 17, 2006 at 17:07
Pues yo me he dedicado a recorrer los escenarios de las películas de Bigas Luna, y no le he visto ninguna gracia a esta afición..
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