
Alguno podrá decir que estoy obsesionado con los relojes, pues con ésta ya son dos historias que le dedico a estos artilugios.
Pero es que hoy me topé con María saliendo del aparcamiento y me acordé de lo que llamo los “relojes humanos”.
No sé si te ha pasado a ti alguna vez. Vas al colegio, a la universidad, al trabajo… y te encuentra día tras día a la misma persona en el camino. Y dependiendo de a qué altura te la encuentras, sabes si vas a tiempo, o si por el contrario, llegarás tarde.
He tenido muchos relojes humanos a lo largo de mi vida, y siempre muy precisos… ¿serían todos suizos?
Relojes de carne y hueso
Noviembre 11th, 2006 · 3 Comments
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3 comentarios ... hasta ahora ↓
1 J. // Nov 11, 2006 at 20:51
Qué inmenso. Y cuando falta alguno de esos relojes, uno se siente entre tnostálgico y confuso.
2 Anonymous // Nov 11, 2006 at 22:24
Cuando Javi y yo íbamos andando a la universidad siempre nos encontrábamos con dos hombres que iban cada uno con su perro de caza. Nos los encontrábamos en la mitad de la cuesta que une Mutilva con Pamplona. Si los veíamos pasada ya la primera rotonda de Mutilva malo… adiós a la primera hora de clase.
3 ... // Dic 6, 2006 at 23:22
¡Pero que cruel realidad!jajjaj.Muy buena la historia. Yo soy una impuntual de por vida. Me paso la vida sufriendo cada vez que no veo al negrito que va a trabajar todos los lunes, con su bocadillo para el almuerzo. Eso significa que he perdido el autobús. Y si me lo cruzo en el paso de cebra, es que tengo que acelerar mucho el paso. Es curioso, ¡me alegro de tu último invento!
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