
Nunca pensé que comprar zapatos pudiera ser un momento para disfrutar. De hecho, recuerdo cómo de pequeños mi madre nos tenía que arrastrar para entrar en las zapaterías. Pero hoy acompañé a mi suegro a comprarse un par a una tienda de la que es cliente desde hace veinte años y constaté que la experiencia puede ser mágica.
Entramos y el lugar me trasladó a las primeras décadas del siglo XX. El color de las paredes, la decoración, la dependienta… Los zapatos estaban todos perfectamente alineados sobre las estanterías. Parecían clones.
Junto a la entrada, había una máquina de Coca Cola antigua, con botellas de cristal de a 10 centavos. También una máquina de palomitas y café, por el mismo módico precio.
La dependienta, una veterana con un cerrado acento sureño, atendió a mi suegro y después me preguntó si yo también quería probarme los zapatos. Lo pensé un instante y me dije: Aunque no vaya a comprarlos, ¿por qué no probárselos? Me tomó la medida del pie con una precisión matemática. Fue a sacarme el par y ella misma lo encajó en mis pies con el calzador. Me levanté y caminé. Fue como levitar. Me los quité y me prometí que algún día volveré para comprarlos.
Su Altesa el Sapato (SAS)
Diciembre 27th, 2006 · 4 Comments
Tags: Sin categoría


Guarda esta delicia




















4 comentarios ... hasta ahora ↓
1 J. // Dic 27, 2006 at 19:26
¿Serías capaz de olvidar los camper mientras levitas?
2 J. // Dic 31, 2006 at 18:20
Jajajaja. Eres único Juan Andrés. Me lo imagino todo perfectamente. Tú escudriñando la tienda, pensando en probarte los zapatos… Genial.
3 Rosa maría hernández Cortina // Nov 16, 2009 at 18:31
el comentario de los zapatos sas, para mi no es broma, tengo necesidad de adquirir algunos pares. Ojalà me manden la dirección o correo electrónico para ponerme en contancto. si me urge. gracias
4 admin // Nov 16, 2009 at 20:28
El website: http://www.sasshoes.com/
Suelta lastre. Deja un comentario.