
Circulaba por el pasillo de las frutas en el Aldi junto a Catita hasta que ella se detuvo delante de las coliflores. De la nada, me dice: “Papi, quiero coliflor”. Con incredulidad, le contesté: “¿Quieres comer coliflor?”. Ella asintió con la cabeza. Así que la metí en el carrito (la coliflor, no su cabeza), y seguimos comprando.
Hoy abrí el cajón de la nevera y vi la coliflor. Se la enseñé a Catita. “Quiero coliflor”, me dijo. Así que abrí el Ortega, busqué la receta de Coliflor con Bechamel y me puse a cocinar. Con gran ilusión se la pusimos en el plato. Se metió una cucharada en la boca y… escupió todo.
Impulsos
Junio 22nd, 2007 · 3 Comments
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3 comentarios ... hasta ahora ↓
1 J. // Jun 22, 2007 at 20:03
Pero quería coliflor. Pobre Catita, seguro que le gustó la forma, o el color, o la textura.
Ya la comerá… cuando olvide el asunto…
2 Mónica // Jun 22, 2007 at 21:50
Es que es como una palomita gigante….
3 Boris // Jul 19, 2007 at 4:53
Viste que rompehuevos que son los crios? Yo te puedo contar varias anécdotas.
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