
- FOTO DE KONSPENCE

Es Otoño. Estábamos en un parque, comiendo una mandarina y una mujer nos interpeló con grandes aspavientos.
- Mirad, la Estación Espacial Internacional.
Salimos de debajo de la techumbre que nos impedía ver el firmamento en una noche fresca de Otoño y pudimos ver un punto gordo luminoso que se desplazaba a gran velocidad. Después Andrea empezó a llorar. La estación Alfa le traía sin cuidado y quería que le siguiera dando de comer la mandarina. Mientras la desgajaba, pensaba por qué se le ocurre a la gente irse a vivir tan arriba, en una estructura claustrofóbica, en la ingravidez, cuando se puede estar tan a gusto comiéndose una mandarina en una fresca noche de Otoño.


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5 comentarios ... hasta ahora ↓
1 J. // Oct 12, 2008 at 9:43
Que delicia de post.
2 Buenaventura Durruti // Oct 12, 2008 at 12:48
como se nota que Andrea es mi sobrina, a mi también me encantan las mandarinas.
3 Allendegui // Oct 12, 2008 at 15:13
Qué deliciosas las mandarinas.
4 Ander // Oct 15, 2008 at 17:17
Comerse una mandarina en la estación alfa tampoco tiene que estar mal.
5 Don Eric o la fuerza del chino // Oct 20, 2008 at 5:29
[...] La estación espacial, la estación otoñal [...]
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